The Roman Catholic Diocese of BrooklynAbout the DioceseOur BishopsOur ParishesOur MinistriesCatholic EducationCatholic CharitiesThe Tablet
HomeVocationsHuman ResourcesDevelopmentDonate
The Tablet - The Weekly Newspaper of the Diocese of Brooklyn
The Tablet - The Weekly Newspaper of the Diocese of Brooklyn
Inside The Tablet
Readers' Forum
Columns
Bishop's Column
The Editor's Space
Up Front and Personal
TabletTalk
Around the Diocese
Diocesan Assignments
Obituaries
Sports
Youth
Multimedia
Classifieds
Legal Notices
Services
Services
Search The Tablet
Explore Archives
Advertise
Subscribe
FAQ's
About The Tablet
Contact Us




Carta a Mi Nietecia Norteamericana

By Teresa Rosero

Mi querida niña y mis queridos niños:


Te estoy escribiendo a ti, mi pequeña niña, y a todos los niños, cuyo papás han sido deportados.


¿Qué quiere decir que papi ha sido deportado? Eso quiero decir que ha sido enviado a su país de origen porque no pudo obtener los documentos que necesitaba para quedarse a vivir en los Estados Unidos. Aunque tú eres ciudadana, y mami es ciudadana, a él se le negó la residencia porque en el pasado entró dos veces sin permiso a este país. Y mis queridos niños, cuando uno hace algo que no está permitido, podemos ser castigados. Si hacemos algo contra la Ley, inclusive podemos ir a la cárcel.


Papi rompió la ley porque él quiso tener una vida mejor. Él decidió viajar a los Estados Unidos porque en su país hay muchos problemas. Era pobre y no tenía buen trabajo. La gente en nuestros países dice que en este país hay muchas oportunidades, y que los que nacen y crecen en este gran país, podrán tener un futuro mejor. Como él era pobre y no pudo obtener la visa, o sea el permiso para entrar, encontró la forma de entrar ilegalmente. Su intención fue buena, pero de acuerdo a la ley, su acción fue errónea. Hoy, él está pagando por esto. Papi llegó con sueños y esperanzas. Fue llevado a su país de origen después de 10 años sin dinero, con la ropa que tenía puesta, con sus sueños y esperanzas rotas, y sobretodo, con el corazón destrozado porque te tuvo que dejar a ti, su razón de vivir.


Mi querida niña, abuelo y abuela llegaron a los Estados Unidos hace 37 años buscando un mundo mejor para nuestros hijos y nuestros nietos. ¡Cuánto sentimos lo que nos está pasando! Nuestro sueño se ha convertido en pesadilla. Nos damos cuenta que estamos pagando un alto precio por el sueño americano. ¡No venimos aquí para que derramaras lágrimas cómo las que estás derramando!


Tan sólo te puedo decir que no importa dónde vivimos. Lo que importa es cómo vivimos. Podemos ser felices dondequiera si tenemos fe y esperanza porque Dios está en nuestro medio. Tienes que estar segura que Dios cuida de ti, y que cuida de papi. ¡Confía, ora y espera!


Es difícil aceptar que papi no puede volver. Eso quiere decir que no podrás verlo con la frecuencia que lo veías. Él no estará en casa para darte el beso de las “Buenas noches”; o para prepararte el “lunch” en las mañanas. Él no podrá ir a hablar con tus maestros en la escuela y sentirse orgulloso de lo bien que estás aprendiendo a leer y escribir, ni verá cómo van cayendo tus dientecitos para ser reemplazados por otros mejores. ¡Y cuánto dolor para ti, para él y para todos nosotros saber que tampoco podrá estar presente en tu próxima Primera Comunión!


Papi está sufriendo más allá de lo que las palabras puedan expresar. Y tú, mi bella niña, estás sufriendo igual. Los dos necesitan consuelo y apoyo. Necesitan convencerse de que nada matará ni romperá el amor que ustedes dos se tienen. El amor sobrevive más allá de la distancia y del tiempo. ¿Recuerdas el puente que dibujaste en la última tarjetita que le enviaste a papi? Tú te dibujaste a ti misma y dibujaste a papi dentro del puente. Esto es exactamente, mi querida niña, lo que significa la deportación. Los dos están en un puente, cada uno en un extremo.
Cruza el puente mi pequeña princesa –así es cómo él te llama- vuela sobre él. Cierra tus ojitos y en tu imaginación abrázalo. Trae a Jesús cerca de ti y permítele que ponga Sus Benditas Manos sobre ustedes dos.


Papi ha prometido estar en contacto contigo y lo estará.


Un abrazo grande a ti, mi pequeña nietecita, y a todos los niños cuyos papás han sido deportados, o temen una deportación. Oremos, confiemos y esperemos.


Mi bendición. Los amo,


Grandma

back to columns back to top